¿Ser o estar feliz en el trabajo?

Por Sebastián Flórez, Coordinador de Comunicación Interna

Cuando me preguntan cómo se vinculan la felicidad y la productividad, lo primero que pienso es: ¿Es lo mismo ser feliz que estar feliz? Parece una pregunta filosófica, pero tiene mucho que ver con las dudas que tienen las empresas hoy en día en la construcción de su cultura organizacional.

Soy músico y comunicador. Estas dos pasiones me han dado muchas satisfacciones, pero también dolores de cabeza, ya que en innumerables etapas de mi vida no he podido equilibrarlas, postergando proyectos personales, lo que generaba emociones negativas en mí.

¿Por qué cuento esto? Por muchos años pensé que trabajar duro era llegar temprano e irse muy tarde, evidenciar que las 8 horas laborales quedaban a veces cortas y un sinfín de excusas que apropié de culturas organizacionales que, efectivamente, creían que la felicidad podía aumentar la productividad en el trabajo, pero basándose solo en acciones concretas y fragmentadas que generaban “momentos felices”.

Mi forma de establecer prioridades y dejar de postergar proyectos cambió una tarde repentina en Madrid. Caminaba al máster cuando me encontré con un viejo amigo de la música. Me contó que acababa de ser nominado a unos importantes premios de la industria musical y que, adicionalmente, le iba excelente creando proyectos de innovación digital en una importante empresa.

Unos días después conversamos más sobre cómo lo había hecho y el tipo de culturas organizacionales que le habían permitido equilibrar sus pasiones y ser consecuente con sus metas. ¿Cómo reconocer a estas empresas?

  1. Transparencia: saber hacia dónde se dirige la organización y el valor que tiene tu talento para lograr tus objetivos dentro de la empresa y los de la misma.
  2. Congruencia: propósito, aspiraciones y principios deben ser visibles fuera y dentro de la organización.
  3. Flexibilidad: trabajar por metas y no por horas. No tienes que estar sentado todo el día en un mismo espacio. Si eres bueno, tu proyecto sobresaldrá en un café, en tu casa o en la oficina.
  4. Balance vida – trabajo: la empresa debe valorar tu vida personal, impulsarte e inspirarte a lograr el equilibrio con lo profesional.
  5. Empatía y equidad: dos principios claves, el primero es totalmente necesario para un ambiente de trabajo sano. El segundo, hoy en día está fuera de discusión, un trabajo que propicia la igualdad y el respeto por todos sus colaboradores es clave.
  6. Sin penalizar el error: el miedo a equivocarse genera frustración. Si una empresa quiere innovar y potenciar talento debe erradicar la cultura del castigo y reconocer las ideas disruptivas que muchas veces nacen de aprendizajes de errores previos.
  7. Empoderamiento: la confianza del líder en sus colaboradores no solo debe parecer sino llevarse a la acción a través del empoderamiento en proyectos retadores e interesantes.

 

¿Qué logran estas organizaciones? Los resultados son tangibles. Empresas 13% más productivas (University of Oxford 2019), con un 61% menos de absentismo (Gallup 2017), con clientes 10% más satisfechos (Gallup 2017).

Hay empresas que buscan que sus colaboradores estén felices en momentos concretos. Sin embargo, solo propiciar que los colaboradores apropien una cultura de compromiso integral y consecuente, logrará tener un impacto real en números que beneficie a todas las partes.